En el marco de la Semana de la Educación Rural, estudiantes de establecimientos del territorio participaron en el concurso “Entre estrellas y pinceles”, iniciativa impulsada por el PAR Explora Arica que promueve la vinculación entre ciencia y arte en niños y niñas.

En esta instancia, Karen Patzi, estudiante de la Escuela San Francisco de Asís de Socoroma, obtuvo el tercer lugar en la categoría de 4 a 10 años con su obra “Atardecer: Soñando con viajar a las estrellas”. Junto a ella, también participó su compañera Débora Flores con la obra “Viajeros de las estrellas”, ambas representando a su comunidad educativa rural.
Asimismo, se destacó la participación de Matías Roco, estudiante de la Escuela República de Israel, quien también formó parte de esta experiencia, evidenciando el interés de los establecimientos por generar oportunidades de aprendizaje más allá del aula.
La profesora de la Escuela San Francisco de Asís, Andrea Carrasco, relevó el valor de estas instancias como parte de un trabajo pedagógico intencionado que busca ampliar las oportunidades de sus estudiantes:
“Considero que acercar la ciencia, especialmente la astronomía, a estudiantes de zonas rurales les abre posibilidades que muchas veces no vislumbramos. Desde este territorio, con una conexión tan directa con el cielo y las tradiciones, es posible despertar su curiosidad y vincular el aprendizaje con sus propias experiencias”, señaló.
La docente explicó además que el proceso creativo se desarrolló a partir de la relación entre el entorno y la cosmovisión andina, integrando elementos culturales y científicos. “Trabajamos a partir de las noches estrelladas, la organización de la vida en sus familias y su vínculo con el territorio, lo que permitió articular aprendizajes desde lo curricular y lo valórico”, agregó.
Desde el SLEPCH destacaron la importancia de estas iniciativas, que permiten visibilizar el talento de estudiantes de contextos rurales y fortalecer sus trayectorias educativas, promoviendo una formación integral que conecta el conocimiento con la identidad y el entorno.
Este tipo de experiencias refuerza el valor de la educación rural como un espacio donde se generan oportunidades significativas de aprendizaje, promoviendo el desarrollo de habilidades, la creatividad y el interés por la ciencia en niñas, niños y adolescentes, en coherencia con una educación pública que avanza en equidad y pertinencia territorial.






